sábado, 12 de marzo de 2016

Sobre el Proyecto Victoria en Honduras - Aquí sirve nuestro misionero Cristian Barrada

Este reportaje ya tiene unos meses, pero refleja las dificultades que viven nuestros hermanos del Proyecto Victoria y las necesidades que tienen. Allí está sirviendo nuestro hermano Cristian Barrada. Oremos por ellos para que Dios supla para cubrir tanta necesidad y que tan necesaria labor no acabe por falta de apoyo.

martes, 9 de febrero de 2016

Carta de Cristian Barrada, nuestro misionero en Honduras

Hola queridos hermanos:

De excursión con los niños
Quiero por este medio dar gracias al Señor en primer lugar por esta oportunidad y experiencia única que Él me está dando a través de ustedes hermanos. Gracias a Dios por sus vidas y por su apoyo que me han brindado para llegar a serví aquí en Honduras, y sobre todo, por sus oraciones que son de bendición para mi vida. Espero que hayan tenido un feliz año nuevo al lado de sus seres queridos. Por aquí  me encuentro bien, creciendo y madurando cada día más en el Señor.

Que Dios les conceda en este año que puedan salir victoriosos en cada una de sus batallas con ayuda del Señor Jesucristo,  ya sabemos que sin Él no somos nada bueno.

Quiero contarles un poco acerca de lo que el Señor me está permitiendo hacer en este viaje  misionero al que el Señor me llamó. Desde el principio, ya lo saben porque di testimonio en un culto de domingo que económicamente no tenía ninguna posibilidad, pero desde el momento en que le dije si al Señor a ese deseo de servirle, el Señor abrió tantas puertas, que al final no sabía cuál aceptar, porque es el Dios que hace posible lo imposible.

Preparando a los niños para ir al cole
El Señor nos llama para conocerle más a fondo y capacitarnos, para después dar testimonio de su obra en nosotros. Al llegar a Honduras fui al Proyecto Victoria (PV) por 20 días, ahí estuve colaborando y  ayudando en el trabajo que realizan con jóvenes delincuentes involucrados en las pandillas o “maras” como las llaman aquí. Al principio me rechazaban, pero poco a poco pude ganarme el respeto de esos jóvenes. Es maravilloso ver el cambio que el Señor hace en esos jóvenes y cómo la expresión de su cara cambia como de la noche al día. Estoy aprendiendo muchísimo y el Señor está moldeando mi tolerancia para dar un buen testimonio, así como mi carácter,  dándome cada vez más. Está siendo un tiempo también de pruebas y dificultades, en las que mi fe está siendo probada muchas veces, pero sobre todo, he podido ver la mano de Dios que estaba ahí conmigo, fortaleciéndome día a día.

El Señor me ha mostrado que no puedo hablar de cosas sin antes vivirlas y experimentarlas, ni tratar de ir más rápido que Él, pero tengo un gozo y una alegría muy grande porque veo y siento muy clarito su amor hacia mi vida.

Pintando el hogar
Terminé en el PV a los 20 días y luego fui al hogar Renacer en donde llegue con todo el deseo de ayudar aprender lo que fuera necesario, pues gracias a Dios todo salió bien. Hay muchos trabajos que he aprendido en Renacer y en el PV, desde alimentar, limpiar, matar y cocinar pollos y cerdos, hasta cultivar la tierra, pintar fachadas etc. Estoy trabajando mucho y pasando tiempo con los chicos(a) del hogar. Por motivos de que los niños salieron de vacaciones, volví al Proyecto Victoria pero al llegar me ubicaron en el liderazgo del proyecto que consiste en la rehabilitación de los jóvenes, tanto espiritual, como emocional, pues ahí he colaborado, hasta que hace unas semanas, el pastor Mario Fumero me mandó a Choluteca con uno de sus discípulos, el pastor Boris Aparicio, que está al frente del Hogar Nuevo Oasis. Aquí me encuentro ahora y estoy colaborando como cuidador de los chicos. Son más de sesenta muchachos y muchachas muy jovencitos. Cuando termine aquí, me están esperando en Renacer para colaborar en la formación de los adolescentes.

De izquierda a derecha:
Pastor Boris Aparicio y Pastor Mario Fumero
Quiero ser un instrumento útil para el Señor y quiero dejar un buen testimonio aquí. Quiero formarme y también quiero terminar mi tiempo aquí en Honduras haciendo un buen trabajo y que los jóvenes puedan ver al Señor reflejado en mi vida. Quiero volverme fuerte en el Señor, dando ejemplo a mi familia a los que amo y extraño, en la congregación que es la familia espiritual que Dios me ha regalado y allá en donde el Señor quiera llevarme.

Espero que sigan orando por mí, especialmente los jóvenes, no me olvido de ustedes, son de mucha bendición para mi sus oraciones. Gracias por todo el apoyo. Y gracias por todo que el Señor les bendiga sigan luchando, creyendo y confiando cada día más en el Señor.

Bendiciones a todos